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Angeles Santos, "Un mundo" (1929) MNCARS, Madrid

Angeles Santos, “Un mundo” (1929) MNCARS, Madrid

“Quiero una casa llena de estrellas, lunas y soles”
“Mi alma será un rascacielos, con un enorme ascensor en el centro. Y sabré llenar ese edificio y hacerlo vivir, y yo seré mi mundo
Angeles Santos

Angeles Santos, Angelita, fue una pintora que quiso llegar al fondo de la esencia de las cosas y del mundo – como cuesta hablar de Angelita en pasado cuando es ya presencia permanente! Quería pintar. Se había propuesto pintar el mundo y lo hizo sintetizando cuanto veía y presentía siguiendo el eco de los versos de Juan Ramón Jiménez:

… ángeles malvas
apagaban las verdes estrellas.
Un cinta tranquila
de suaves violetas
abrazaba amorosa
a la pálida tierra.

Ese mundo pintado fue realidad y presagio de lo que constituyó su vida. Había ángeles, había estrellas, y ríos, y trenes, escenas de la vida cotidiana, viajes y muertes, ciudades y playas. Estaban las madres en estado amniótico y latente. A menudo fue un mundo adverso para ella. La vida de Angelita fue un tránsito de la pintura al mundo y viceversa, dos ámbitos que frecuentó en aparente plenitud. La pintura de Angelita fue totalmente autobiográfica en todas sus etapas.

Evocando y recreando Un mundo se sumergió en él y se esforzó, con su dulce y aparente pasividad, por habitarlo. El resultado de esa pugna interior fueron los cuadros que atravesaron vertiginosamente los más importantes movimientos de vanguardia de los últimos veinte del siglo pasado: el Surrealismo, el Expresionismo y la Nueva Objetividad. Más allá del cortejo de las madres y de los ángeles flotantes alrededor de Un mundo donde todo sucede, los ángeles suben y las almas descienden tras haber alcanzado la luz y el sol y haberlo tocado con varilla incandescente, como ella hizo. El cuadro sintetiza la construcción y el sueño. La visión de Ángeles fue entre la vida y el sueño, tal como había leído en los versos del Cántico de Jorge Guillén:

¿Los sueños buscan el mayor peligro?
A pie, con abandono, sobre césped
Van por la orilla de una infancia en sombra.
(Entre sombras perdura aquella infancia.
Aun la impone una espera indestructible.)

Veo a Angelita en dos de las figuras de Un mundo: la que con su vara alcanza a tocar el sol mirando hacia la luz, y en los ángeles que ascienden entre nubes camino de la gloria. Su pintura, toda ella, trasladó al otro lado de las inmediateces, las incertidumbres, del desasosiego de la vida cotidiana, el aliento poético, la voluntad expresiva, el esfuerzo de continuar pintando.

Los ángeles de Un mundo ascienden y Emili Grau Sala, le escribía desde París el doble sentido de la dirección de su domicilio barcelonés: “Angeles Santos Bajada de la Gloria”. Angeles Santos i Emili Grau Sala van compartir durant uns anys la llum de Sitges i la vida entre nosaltres i avui la nostra terra els acull per a sempre. Els inoblidables ulls blaus de l’Angelita van copsar un Sitges que només ella podia representar: la suavitat de la llum i de la natura, l’harmonia dels espais quotidians, els detalls que configuraven la seva estança. La seva va ser una pintura lírica que també es correspon amb la que realitzava en altres llocs que freqüentava, Cadaqués, París, Ceret, Trouville, Honfleur, o Sitges. Deia que sempre li agradava endur-se un record d’arreu on feia estada. A nosaltres ens agrada que és aquí fent-nos companyia.

El record d’Angelita, el recuerdo de Angelita, es lo que nos ha llevado hasta aquí esta mañana, o mediodía, de octubre. Una vida de ciento dos años que se extinguió con la dulzura de una vida cumplida. Para ella siempre existía un jardín, un espacio de reflexión y evocación del paraíso perdido, extinguido, de una infancia feliz. Hoy regresa a otro jardín, último y eterno, que es el del reposo para ella y el del recuerdo con el que permanece en nuestros corazones. Ella se encuentra en esa casa llena de estrella, lunas y soles mirando Un mundo, que es el nuestro, desde la perspectiva de la gloria que se ha convertido en su destino último y definitivo. Y nosotros, desde este jardín terrenal, atisbamos esa luz de permanente incandescencia que es la del arte para el cual vivió para nuestro goce, consuelo y contemplación.

Gracias, Angelita, por tantos momentos de vida, de plenitud, de felicidad, de ideal y de ensueño que nos has legado con tus cuadros y con tu ya eterna mirada azul.

Al Cementiri vell de Sitges, amb Julián Grau Santos, davant de la tomba del pintor Emili Grau Sala, que  ara ja acull les cendres d'Angeles Santos. Fot. J. M. Soler-Jové (octubre 2013)

Al Cementiri vell de Sitges, amb Julián Grau Santos, davant de la tomba del pintor Emili Grau Sala, que ara ja acull les cendres d’Angeles Santos. Fot. J. M. Soler-Jové (octubre 2013)

(Vaig escriure aquest Rèquiem per a Angeles Santos i el vaig llegir el dissabte 19 d’octubre al migdia al Cementiri de Sitges, davant de la tomba que l’acull on reposa Emili Grau-Sala, en el transcurs del comiat que li va dedicar el seu fill, Emili Grau Santos envoltat de familiars i amics.)

 Publicat a “El Marge Llarg”, L’Eco de Sitges, 25.X.2013

2 thoughts on “Rèquiem per a Angeles Santos

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